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Madi Ramos #SERT ST.

17 enero 2013

madi ramos - sert st. 2.0 mobi

 

El trabajo ordenado y metódico de Madi Ramos (Santa Cruz de Tenerife, 1965), plasmado a través de su fotografía, siempre resulta interesante, coherente y atractivo para el espectador.

Su personal visión del mundo no deja puertas abiertas por donde escapar. La perfecta combinación de técnica y creatividad, hace que plasme con exactitud, lo que su ojo, a través su objetivo, quiso modelar.

En objetos inanimados siempre encuentra el ángulo y la luz adecuada para resaltar las cualidades de éstos y, a la vez, transmitir la emoción que le llevó a pulsar el disparador.

En sus retratos, cada personaje ocupa el espacio adecuado y se detiene ante su objetivo para transmitirnos sus propias emociones, mientras tras de si el mundo continua en movimiento.

En esta ocasión Madi Ramos nos muestra una selección de nueve fotografías urbanas en blanco y negro, de las que podremos disfrutar del 18 de enero hasta el 9 de febrero de 2013 en el espacio MALAVIDA (calle del clavel, 3 – Santa Cruz de Tenerife).

M.L.

Marcos Lorenzo… bajo la lupa de Gonzho

1 noviembre 2012

 

Sería fácil auxiliarse con uno de los innumerables tratados y escritos sobre la historia del arte e intentar con ello escribir un texto que a la vez que resaltara la obra de este singular artista, también reviviera al que lo escribe; aparentando con esto ante los ojos del observador que soy un ser inteligente y erudito en la materia, pero no lo voy a hacer. Hace tiempo que conozco y le sigo la trayectoria a la obra de Marcos Lorenzo, y he de confesar que desde un principio quedé cautivado ante la monumentalidad psicológica que emana su pintura. Reconozco que es difícil ser objetivo cuando de lo que se habla a priori ya te ha seducido y cautivado, pero lo voy a intentar: los que me conocen saben que no suelo andarme por las ramas a la hora de hacer algún tipo de calificación o juicio de valor acerca de cualquier asunto, y siendo fiel a esa línea, afirmo que la obra de Marcos Lorenzo es una obra cohesionada y ligada a la tradición histórica del expresionismo abstracto. Su obra se ha nutrido de las grandes obras de los artistas del pasado y es como debe ser, pero este artista nos muestra una visión y abstracción cuyo acento lo pone en la elegancia y en la depurada y controlada acción de su pincel. Su mirada percibo que atiende sólo a lo esencial ante cualquier posible suceso. Su obra está despojada de trucos y ornamentaciones gratuitas que pudieran promover la adulación y el fácil aplauso. Su pintura me traslada al terreno de lo megalítico y por extensión, a la escultura. Yo diría incluso que la fuerza del gesto del autor a la hora de aplicar la pintura sobre el lienzo, es parecida a la fuerza que imprime el escultor al martillo contra el cincel que modela la piedra. La plasticidad de este autor me evocan civilizaciones y estilos de vida pasados, pero a la vez, el artista nos presenta un savoir faire totalmente contemporáneo y actual. El colorido de su mirada nos rebela que al artista le seducen los extremos. Utiliza los colores negros en contraposición con los espacios en blanco; otras veces, los oscuros los convierte en rojos sangrientos y los blancos, en amarillentos casi mortuorios y enfermizos, utilizando los grises como miasmas latentes cuya misión parece que es la de apaciguar las tensiones que se pudieran producir en el torbellino expresivo en que se convierte su obra. En este sentido, su pintura nos habla de una lucha interior producida por estados de ánimos diametralmente opuestos. Contemplar un cuadro de Marcos Lorenzo, es como estar asomado a un abismo y con los pies al borde del precipicio. Su obra despierta en nosotros sentimientos y emociones que no solemos reconocer en nosotros mismos. Imagino una estética social denominada Marcos Lorenzo. Una estética monumental diseminada en fachadas y utensilios de diseño y de uso cotidiano. Una estética que aúne a los hombres en el sentido de la emoción de la que ésta se nutre. Una estética que consista en hacer que el hombre y la mujer de todas las razas y culturas se reconozcan como seres de un Universo que les ha sido confiado.

Francisco González Díez  (Gonzho). Artista plástico.

Marcos Lorenzo. Por Xesús Cameselle Ben

17 septiembre 2012

Si Marcos Lorenzo, con su verdad bien inscrita en el ocaso oblicuo de la noche, hubiera nacido en la Rumanía de hace cinco siglos, habría dialogado muy a gusto con los caballeros de la época sobre la realidad enigmática del espanto, de lo sombrío prohibido por las palabras o de la atmósfera ciclópea y oscura  que estalla ocasionalmente entre latidos ocres, tierras, grises y negros. Marcos Lorenzo es un artista sorpresivo, apasionado, casi agobiante; capaz de convertir su alma en un auténtico espectáculo de abstracción para dotar a sus pinturas de una fascinación extraña, onírica y rotundamente enigmática.

De su saber, brotan universos. De su silencio: galaxias y oleajes rotundos y hasta agresivos que braman en lienzos plenos de libertad y misterio. Algo así como un jeroglífico nocturno en el que las pinceladas y los arabescos, más que poderosos, son el idioma perfectamente reconocible de su trasmundo singular y personalísimo.

Estoy convencido de que Marcos Lorenzo pinta sumergido en un difícilmente alcanzable otoño crepuscular hecho de impenetrables sombras jamás desordenadas, ya que si bien su obra germina en oscuras fuerzas intelectuales, después se desnuda de todas ellas para desencadenar todo un universo creativo de líneas corpóreas, de manchas representativas, de ideas que estallan de pronto como cataratas, para ofrecer una obra de ámbito lírico y bien meditado, desde el primer bosquejo hasta el resultado final.

Para contemplar la obra de Marcos Lorenzo es necesario tener el alma en estado de gracia sin sonido para encariñarse con sus estructuras geométricas, con sus grafismos clamantes y directos, con sus espectros invisibles donde la blancura se desnuda mientras las tinieblas se hacen tejidos de negros delicados.

Marcos Lorenzo, en fin, es un extraordinario ejemplo de una abstracción lírica que se articula desde el sentimiento sin rechazar un riguroso orden compositivo.

En la perfecta comunión de ambos conceptos reside el señorío, la belleza y la armonía de su estética única y rabiosamente actual.

Xesús Cameselle Ben. (Escritor)

El arte siempre vuelve, como en Marcos Lorenzo. Por Celestino Celso Hernández

20 junio 2012

Produce satisfacción encontrarnos con creadores que vuelven siempre al arte, pese a que en algunos momentos hayan tenido que dedicar su tiempo a otros menesteres. Ese debe ser uno de los mejores termómetros, para medir la temperatura creativa de un artista. Y ese creo que puede ser el primer dato a destacar, ante la próxima presencia de Marcos Lorenzo con sus últimas obras, en la Fundación CajaSiete de Santa Cruz de Tenerife.

Marcos trabaja en estos momentos en una obra, en técnica mixta, con una temática dedicada al cuerpo humano –torsos desnudos-, dentro de una tendencia estilística, que nos recuerda trabajos de transvanguardistas, que nos visitaron en los ochenta, como Nino Longobardi, y también las figuras, paisajes y bodegones de nuestro Pedro González, de los noventa. Marcos Lorenzo recupera además, de este modo, otros trabajos que realizó hace dos y tres años, y en los que seguía más la línea de trabajo informalista de Antoni Tàpies. Es el caso de la serie “Teniques”, en técnica mixta sobre papel, que ya mostró en el IEHC, de Puerto de la Cruz, y de cuyo fondo de arte ha pasado a formar parte. También de obras como “Preparado para el viaje”, de 2010, en técnica mixta sobre madera, si bien ahora más en la figuración y menos en las referencias literarias, con textos incorporados a la composición, o una obra sin título de 2009, en técnica mixta sobre lienzo, que lleva agregada la frase “Pensar perjudica gravemente la salud”, que nos trae a la memoria los certeros mensajes de nuestro genial Francisco de Goya, incorporados a sus grabados. Marcos Lorenzo muestra sus preferencias por el maestro catalán, como se puede ver en su página web, tanto al incluir un retrato de Tàpies, como al citarlo en un escrito firmado por él, de fecha 14 de marzo, como en la sección de la web que titula “Planeta mlz”.

Marcos Lorenzo navegó, con anterioridad a estas obras de ahora, en una línea estética asociada a planteamientos conceptuales, como son sus trabajos en video escultura, del año 2010, “Carro x áfrica” y “No por mucho repetir una mentira se convierte en verdad”, que podemos aproximar a la producción del artista de Toledo (Ohio, 1945), Joseph Kosuth.

Texto de CELESTINO CELSO HERNÁNDEZ. Director del Museo de Arte Contemporáneo Eduardo Westerdahl del Puerto de la Cruz. Historiador.

Desde mañana

4 mayo 2012

Sobre lo escrito por mi, renuncio a las palabras llenas de vacío.

Hoy me siento ante estas letras para poder describir el mundo que nadie ve, pero que siempre pasa.

Imágenes repetidas a las que me enfrento cada dia, y en las que aun asi, pobre de mi, busco clichés por revelar.

Lejos de situaciones personales, ni de comentarios incomentables. Sencillamente busco nuevas fotos para una mejor comprensión de lo cotidiano, que me plastifica como libro nuevo en busca de un curso, mejor que el anterior.

Cierro los ojo, para poder ver un dia nuevo. Me niego a repetir las imágenes del dia anterior, que ya se repitieron ayer.

Busco en el espacio que ahora respiro el tiempo que no tengo, porque el de ayer ya se fue, y el del mañana es absurdo planificar.

Camino por donde siempre, buscando nuevas vías, algo que no estuvo ayer, aunque admitiría verlo mañana.

Si subo, no puedo, no hay compromiso para bajar la misma cuesta. Disfruto desde lo alto de la cima de un momento único, que añoro desde el primero de los momentos. Porque se que no volveré a bajar. Sólo esta vez.

De vuelta encuentro mi reposo. Y antes de enfrentarme a él ya me recuerda al vivido ayer. Después, sin sorpresas, no se presentan cambios.

Temo cerrar los ojos, porque mañana no habrá asombros. Aun asi me dejo caer.

tobe or not tobe?… ya no me acuerdo

14 marzo 2012

 

Si tuviese que mirar a los ojos de un cráneo humano, que descansa sobre la palma de mi mano, me vería obligado -para romper el hielo- a decir aquello de: “ser o no ser”. Es posible, también, que la penumbra del momento turbara mi mente y no fuese capaz de articular palabra. Todo es posible.

El maestro Tàpies decía que para poder tener la mente abierta a la creación, uno debe estar libre de todo tipo de problemas: económicos, familiares, sociales, etc. Con este preámbulo sobre la mesa, cierto y sabio a la vez, me miro al espejo y descubro ojos de desasosiego en busca de soluciones alternativas a la alternativa de soluciones que en realidad no tengo. Y es que en estos tiempos que corren los problemas económicos irrumpen con fuerza en la estabilidad familiar que, a su vez, destroza aquella habilidad social que algún dia se tuvo. Como efecto secundario el alma, antes creativa ebullición de ilusiones –ingenua-, se ha convertido en un alma en pena, incapaz de efectuar su correcta transmisión al resto de órganos responsables de un buen resultado final.

Poco amigo de la queja publica, en lo que a mi alma se refiere, hoy me he lanzado a escribir esto, que de alguna forma aliviará aquel remoto rincón en penumbra, que aun conserva un haz de luz –por alegría-, que incide sobre el cráneo humano que mantengo sobre la palma de mi mano, que no es de otro, sino mío.

Ser o no ser. Hoy puede ser.

 

 

Manuel Bethencourt Santana

17 enero 2012

 

Mi primer contacto con la escultura fue de la mano de Manuel Bethencourt, hace de eso ya 26 años. Fue una destartalada aula del edificio de la antigua escuela de Bellas Artes, después Artes y Oficios y posteriormente Escuela de Artes Fernando Estévez de la capital tinerfeña. Por aquella época don Manuel impartía clase de modelado. Yo tuve la oportunidad y la suerte de tenerlo como profesor durante dos años.

Las clases con don Manuel no eran sencillas, el profesor Bethencout era un maestro exigente con sus pupilos; hombre eternamente malhumorada, capaz de hacerte tirar a la basura una obra que llevabas trabajando semanas, precisamente por eso: por que ya no era ni fresca, ni espontánea.

Don Manuel tenia la habilidad de pasar de ti en justa proporción al interés que mostrases por sus enseñanzas, y por qué no, en justa proporción a tus habilidades.

Desde que conocí su obra, a mediados de los ochenta, siempre pensé –y sigo pensando- que las artes y la cultura canaria nunca habían sido justas con su creación. Las obras de don Manuel rozaban la genialidad, ahí están para ser valoradas, en ubicaciones tan distinguidas como la Presidencia del Gobierno y Ministerio de Asuntos Exteriores ambos en Madrid o el propio museo Reina Sofía.

Resulta especialmente lamentable el pábulo que las administraciones publicas canarias dan a algunos artistas de medio pelo, amigos del sistema, frente a la genialidad del profesor Bethencourt, muchas veces olvidada; cierto es que su carácter no ayudaba.  Pero la potencia de su obra era tal que debía superar cualquier otro aspecto que no fuese el propio valor de la misma.

Afortunadamente hace 4 años, supongo que a propuesta del actual viceconsejero de cultura, Alberto Delgado (al fin alguien con criterio, alguien que sabe), el Gobierno de Canarias lo reconoce con el Premio Canarias de Artes Plásticas. Un reconocimiento tardío pero que, en esta ocasión, llego a tiempo.

Don Manuel, Doctor en Bellas Artes, Catedrático, Académico, trasteaba por su taller de Arafo como los grandes “con las manos y el mono manchado, sin miedo a seguir manchándose”.

Hasta siempre maestro.