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Madi Ramos #SERT ST.

17 enero 2013

madi ramos - sert st. 2.0 mobi

 

El trabajo ordenado y metódico de Madi Ramos (Santa Cruz de Tenerife, 1965), plasmado a través de su fotografía, siempre resulta interesante, coherente y atractivo para el espectador.

Su personal visión del mundo no deja puertas abiertas por donde escapar. La perfecta combinación de técnica y creatividad, hace que plasme con exactitud, lo que su ojo, a través su objetivo, quiso modelar.

En objetos inanimados siempre encuentra el ángulo y la luz adecuada para resaltar las cualidades de éstos y, a la vez, transmitir la emoción que le llevó a pulsar el disparador.

En sus retratos, cada personaje ocupa el espacio adecuado y se detiene ante su objetivo para transmitirnos sus propias emociones, mientras tras de si el mundo continua en movimiento.

En esta ocasión Madi Ramos nos muestra una selección de nueve fotografías urbanas en blanco y negro, de las que podremos disfrutar del 18 de enero hasta el 9 de febrero de 2013 en el espacio MALAVIDA (calle del clavel, 3 – Santa Cruz de Tenerife).

M.L.

Marcos Lorenzo… bajo la lupa de Gonzho

1 noviembre 2012

 

Sería fácil auxiliarse con uno de los innumerables tratados y escritos sobre la historia del arte e intentar con ello escribir un texto que a la vez que resaltara la obra de este singular artista, también reviviera al que lo escribe; aparentando con esto ante los ojos del observador que soy un ser inteligente y erudito en la materia, pero no lo voy a hacer. Hace tiempo que conozco y le sigo la trayectoria a la obra de Marcos Lorenzo, y he de confesar que desde un principio quedé cautivado ante la monumentalidad psicológica que emana su pintura. Reconozco que es difícil ser objetivo cuando de lo que se habla a priori ya te ha seducido y cautivado, pero lo voy a intentar: los que me conocen saben que no suelo andarme por las ramas a la hora de hacer algún tipo de calificación o juicio de valor acerca de cualquier asunto, y siendo fiel a esa línea, afirmo que la obra de Marcos Lorenzo es una obra cohesionada y ligada a la tradición histórica del expresionismo abstracto. Su obra se ha nutrido de las grandes obras de los artistas del pasado y es como debe ser, pero este artista nos muestra una visión y abstracción cuyo acento lo pone en la elegancia y en la depurada y controlada acción de su pincel. Su mirada percibo que atiende sólo a lo esencial ante cualquier posible suceso. Su obra está despojada de trucos y ornamentaciones gratuitas que pudieran promover la adulación y el fácil aplauso. Su pintura me traslada al terreno de lo megalítico y por extensión, a la escultura. Yo diría incluso que la fuerza del gesto del autor a la hora de aplicar la pintura sobre el lienzo, es parecida a la fuerza que imprime el escultor al martillo contra el cincel que modela la piedra. La plasticidad de este autor me evocan civilizaciones y estilos de vida pasados, pero a la vez, el artista nos presenta un savoir faire totalmente contemporáneo y actual. El colorido de su mirada nos rebela que al artista le seducen los extremos. Utiliza los colores negros en contraposición con los espacios en blanco; otras veces, los oscuros los convierte en rojos sangrientos y los blancos, en amarillentos casi mortuorios y enfermizos, utilizando los grises como miasmas latentes cuya misión parece que es la de apaciguar las tensiones que se pudieran producir en el torbellino expresivo en que se convierte su obra. En este sentido, su pintura nos habla de una lucha interior producida por estados de ánimos diametralmente opuestos. Contemplar un cuadro de Marcos Lorenzo, es como estar asomado a un abismo y con los pies al borde del precipicio. Su obra despierta en nosotros sentimientos y emociones que no solemos reconocer en nosotros mismos. Imagino una estética social denominada Marcos Lorenzo. Una estética monumental diseminada en fachadas y utensilios de diseño y de uso cotidiano. Una estética que aúne a los hombres en el sentido de la emoción de la que ésta se nutre. Una estética que consista en hacer que el hombre y la mujer de todas las razas y culturas se reconozcan como seres de un Universo que les ha sido confiado.

Francisco González Díez  (Gonzho). Artista plástico.

Marcos Lorenzo. Por Xesús Cameselle Ben

17 septiembre 2012

Si Marcos Lorenzo, con su verdad bien inscrita en el ocaso oblicuo de la noche, hubiera nacido en la Rumanía de hace cinco siglos, habría dialogado muy a gusto con los caballeros de la época sobre la realidad enigmática del espanto, de lo sombrío prohibido por las palabras o de la atmósfera ciclópea y oscura  que estalla ocasionalmente entre latidos ocres, tierras, grises y negros. Marcos Lorenzo es un artista sorpresivo, apasionado, casi agobiante; capaz de convertir su alma en un auténtico espectáculo de abstracción para dotar a sus pinturas de una fascinación extraña, onírica y rotundamente enigmática.

De su saber, brotan universos. De su silencio: galaxias y oleajes rotundos y hasta agresivos que braman en lienzos plenos de libertad y misterio. Algo así como un jeroglífico nocturno en el que las pinceladas y los arabescos, más que poderosos, son el idioma perfectamente reconocible de su trasmundo singular y personalísimo.

Estoy convencido de que Marcos Lorenzo pinta sumergido en un difícilmente alcanzable otoño crepuscular hecho de impenetrables sombras jamás desordenadas, ya que si bien su obra germina en oscuras fuerzas intelectuales, después se desnuda de todas ellas para desencadenar todo un universo creativo de líneas corpóreas, de manchas representativas, de ideas que estallan de pronto como cataratas, para ofrecer una obra de ámbito lírico y bien meditado, desde el primer bosquejo hasta el resultado final.

Para contemplar la obra de Marcos Lorenzo es necesario tener el alma en estado de gracia sin sonido para encariñarse con sus estructuras geométricas, con sus grafismos clamantes y directos, con sus espectros invisibles donde la blancura se desnuda mientras las tinieblas se hacen tejidos de negros delicados.

Marcos Lorenzo, en fin, es un extraordinario ejemplo de una abstracción lírica que se articula desde el sentimiento sin rechazar un riguroso orden compositivo.

En la perfecta comunión de ambos conceptos reside el señorío, la belleza y la armonía de su estética única y rabiosamente actual.

Xesús Cameselle Ben. (Escritor)

El arte siempre vuelve, como en Marcos Lorenzo. Por Celestino Celso Hernández

20 junio 2012

Produce satisfacción encontrarnos con creadores que vuelven siempre al arte, pese a que en algunos momentos hayan tenido que dedicar su tiempo a otros menesteres. Ese debe ser uno de los mejores termómetros, para medir la temperatura creativa de un artista. Y ese creo que puede ser el primer dato a destacar, ante la próxima presencia de Marcos Lorenzo con sus últimas obras, en la Fundación CajaSiete de Santa Cruz de Tenerife.

Marcos trabaja en estos momentos en una obra, en técnica mixta, con una temática dedicada al cuerpo humano –torsos desnudos-, dentro de una tendencia estilística, que nos recuerda trabajos de transvanguardistas, que nos visitaron en los ochenta, como Nino Longobardi, y también las figuras, paisajes y bodegones de nuestro Pedro González, de los noventa. Marcos Lorenzo recupera además, de este modo, otros trabajos que realizó hace dos y tres años, y en los que seguía más la línea de trabajo informalista de Antoni Tàpies. Es el caso de la serie “Teniques”, en técnica mixta sobre papel, que ya mostró en el IEHC, de Puerto de la Cruz, y de cuyo fondo de arte ha pasado a formar parte. También de obras como “Preparado para el viaje”, de 2010, en técnica mixta sobre madera, si bien ahora más en la figuración y menos en las referencias literarias, con textos incorporados a la composición, o una obra sin título de 2009, en técnica mixta sobre lienzo, que lleva agregada la frase “Pensar perjudica gravemente la salud”, que nos trae a la memoria los certeros mensajes de nuestro genial Francisco de Goya, incorporados a sus grabados. Marcos Lorenzo muestra sus preferencias por el maestro catalán, como se puede ver en su página web, tanto al incluir un retrato de Tàpies, como al citarlo en un escrito firmado por él, de fecha 14 de marzo, como en la sección de la web que titula “Planeta mlz”.

Marcos Lorenzo navegó, con anterioridad a estas obras de ahora, en una línea estética asociada a planteamientos conceptuales, como son sus trabajos en video escultura, del año 2010, “Carro x áfrica” y “No por mucho repetir una mentira se convierte en verdad”, que podemos aproximar a la producción del artista de Toledo (Ohio, 1945), Joseph Kosuth.

Texto de CELESTINO CELSO HERNÁNDEZ. Director del Museo de Arte Contemporáneo Eduardo Westerdahl del Puerto de la Cruz. Historiador.

Desde mañana

4 mayo 2012

Sobre lo escrito por mi, renuncio a las palabras llenas de vacío.

Hoy me siento ante estas letras para poder describir el mundo que nadie ve, pero que siempre pasa.

Imágenes repetidas a las que me enfrento cada dia, y en las que aun asi, pobre de mi, busco clichés por revelar.

Lejos de situaciones personales, ni de comentarios incomentables. Sencillamente busco nuevas fotos para una mejor comprensión de lo cotidiano, que me plastifica como libro nuevo en busca de un curso, mejor que el anterior.

Cierro los ojo, para poder ver un dia nuevo. Me niego a repetir las imágenes del dia anterior, que ya se repitieron ayer.

Busco en el espacio que ahora respiro el tiempo que no tengo, porque el de ayer ya se fue, y el del mañana es absurdo planificar.

Camino por donde siempre, buscando nuevas vías, algo que no estuvo ayer, aunque admitiría verlo mañana.

Si subo, no puedo, no hay compromiso para bajar la misma cuesta. Disfruto desde lo alto de la cima de un momento único, que añoro desde el primero de los momentos. Porque se que no volveré a bajar. Sólo esta vez.

De vuelta encuentro mi reposo. Y antes de enfrentarme a él ya me recuerda al vivido ayer. Después, sin sorpresas, no se presentan cambios.

Temo cerrar los ojos, porque mañana no habrá asombros. Aun asi me dejo caer.

tobe or not tobe?… ya no me acuerdo

14 marzo 2012

 

Si tuviese que mirar a los ojos de un cráneo humano, que descansa sobre la palma de mi mano, me vería obligado -para romper el hielo- a decir aquello de: “ser o no ser”. Es posible, también, que la penumbra del momento turbara mi mente y no fuese capaz de articular palabra. Todo es posible.

El maestro Tàpies decía que para poder tener la mente abierta a la creación, uno debe estar libre de todo tipo de problemas: económicos, familiares, sociales, etc. Con este preámbulo sobre la mesa, cierto y sabio a la vez, me miro al espejo y descubro ojos de desasosiego en busca de soluciones alternativas a la alternativa de soluciones que en realidad no tengo. Y es que en estos tiempos que corren los problemas económicos irrumpen con fuerza en la estabilidad familiar que, a su vez, destroza aquella habilidad social que algún dia se tuvo. Como efecto secundario el alma, antes creativa ebullición de ilusiones –ingenua-, se ha convertido en un alma en pena, incapaz de efectuar su correcta transmisión al resto de órganos responsables de un buen resultado final.

Poco amigo de la queja publica, en lo que a mi alma se refiere, hoy me he lanzado a escribir esto, que de alguna forma aliviará aquel remoto rincón en penumbra, que aun conserva un haz de luz –por alegría-, que incide sobre el cráneo humano que mantengo sobre la palma de mi mano, que no es de otro, sino mío.

Ser o no ser. Hoy puede ser.

 

 

Manuel Bethencourt Santana

17 enero 2012

 

Mi primer contacto con la escultura fue de la mano de Manuel Bethencourt, hace de eso ya 26 años. Fue una destartalada aula del edificio de la antigua escuela de Bellas Artes, después Artes y Oficios y posteriormente Escuela de Artes Fernando Estévez de la capital tinerfeña. Por aquella época don Manuel impartía clase de modelado. Yo tuve la oportunidad y la suerte de tenerlo como profesor durante dos años.

Las clases con don Manuel no eran sencillas, el profesor Bethencout era un maestro exigente con sus pupilos; hombre eternamente malhumorada, capaz de hacerte tirar a la basura una obra que llevabas trabajando semanas, precisamente por eso: por que ya no era ni fresca, ni espontánea.

Don Manuel tenia la habilidad de pasar de ti en justa proporción al interés que mostrases por sus enseñanzas, y por qué no, en justa proporción a tus habilidades.

Desde que conocí su obra, a mediados de los ochenta, siempre pensé –y sigo pensando- que las artes y la cultura canaria nunca habían sido justas con su creación. Las obras de don Manuel rozaban la genialidad, ahí están para ser valoradas, en ubicaciones tan distinguidas como la Presidencia del Gobierno y Ministerio de Asuntos Exteriores ambos en Madrid o el propio museo Reina Sofía.

Resulta especialmente lamentable el pábulo que las administraciones publicas canarias dan a algunos artistas de medio pelo, amigos del sistema, frente a la genialidad del profesor Bethencourt, muchas veces olvidada; cierto es que su carácter no ayudaba.  Pero la potencia de su obra era tal que debía superar cualquier otro aspecto que no fuese el propio valor de la misma.

Afortunadamente hace 4 años, supongo que a propuesta del actual viceconsejero de cultura, Alberto Delgado (al fin alguien con criterio, alguien que sabe), el Gobierno de Canarias lo reconoce con el Premio Canarias de Artes Plásticas. Un reconocimiento tardío pero que, en esta ocasión, llego a tiempo.

Don Manuel, Doctor en Bellas Artes, Catedrático, Académico, trasteaba por su taller de Arafo como los grandes “con las manos y el mono manchado, sin miedo a seguir manchándose”.

Hasta siempre maestro.

 

ese no es mi problema

24 septiembre 2010

Cualquier critica realizada a una obra de arte me merece el respeto más absoluto, siempre que ésta se haga desde el conocimiento y con sensatez. Opinar por opinar, no lo considero una critica. Es el problema de no estar preparado culturalmente para visitar una muestra de arte contemporáneo. Ese no es mi problema.

Salgo al paso de ciertas “opiniones” vertidas sobre algunas de las obras incluidas en mi recientemente inaugurada exposición en elkastillo – espacio de arte y creación contemporánea: “preparado para el viaje”, “carro x África”, o “no por mucho repetir una mentira se convierte en verdad”.

En la primera muestro la imagen de un cristo crucificado, en esqueleto, con su miembro viril incorrupto, sobre una pizarra en la que incluyo algunos comentarios “libres” sobre el personaje. Al parecer, esta obra no ha caído demasiado bien entre algunos espectadores, que la han tachado de inmoral, obscena, etc., etc. Es el problema de no estar preparado culturalmente para visitar una muestra de arte contemporáneo. Ese no es mi problema.

La segunda obra en discordia “carro por África”: una video-escultura compuesta por un carro de supermercado, lleno de pantallas en las que se muestran diferentes imágenes de niños africanos desnutridos entre las que incluyo la expresión “dios no existe”, es la que más ha levantado ampollas. Al parecer los espectadores en desacuerdo con la obra, prefieren mirar a otro lado antes que contemplar la estricta realidad del mensaje de la obra. Estos católicos casposos, incapaces de asimilar la verdad, merecen poco comentario por mi parte. Es el problema de no estar preparado culturalmente para visitar una muestra de arte contemporáneo. Ese no es mi problema.

Por último y no por ello menos absurdas, las opiniones vertidas sobre “no por mucho repetir una mentira se convierte en verdad”, una video-escultura formada por un estante lleno de libros expuestos por el corte delantero, a excepción de uno, que muestra en su lomo su contenido: “sagrada biblia”, lo que hace presuponer que el resto de los libros también lo son. Mientras, una pantalla que ocupa una cuarta parte del estante repite constantemente el mensaje “dios existe”. Esta sencilla obra conceptual, también parece molestar algunos visitantes a la muestra. Es el problema de no estar preparado culturalmente para visitar una muestra de arte contemporáneo. Ese no es mi problema.

Esta exposición fuera de nuestras fronteras, resultaría sencillamente moderada. Sin embargo, parece que por aquí, siempre estamos dispuestos a escuchar los disparos de armas descargadas, por el mero hecho de que se levante una leve brisa contra lo impuesto. Y es que hay que tener la cabeza bien amueblada y la mente bien abierta a los mensajes expresados por los artistas, sobre todo si estos se realizan en el contexto adecuado, como es en este caso: en un espacio de arte contemporáneo.

Mientras la galería siga apoyando esta muestra tal cual se diseñó, que de hecho lo hace de forma incondicional, éste no será mi problema.

Ernesto Delgado Baudet

2 septiembre 2010

 

Me he quedado helado al conocer, a través del blog de Eduardo García Rojas “El Escobillón”, el fallecimiento de Ernesto Delgado Baudet. Un poeta de los de antes, amante de las letras y del arte.

Conocí a Ernesto, a través de mi amigo Antonio Vizcaya, a principio de los años 90, en un homenaje al grupo “Nuestro Arte” que se celebró en La Recova de Santa Cruz. Tras haberle perdido la pista durante un largo periodo, volví a reencontrarme con Ernesto hace unos seis o siete años, como casi todo en la vida, por casualidad. Desde entonces compartimos algunos momentos de tertulias, como ya lo habíamos hecho años atrás.

Tiro de memoria para recordar la última ocasión en la que pude disfrutar de un largo y grato momento con él y me traslado a la presentación de su libro “Los cuentos de Sania” en el Ateneo de La Laguna. Unos días antes, tuvo la gentileza de pasar por mi oficina a dejarme un ejemplar dedicado de dicha obra.

En estos momentos me arrepiento como nunca de no haber comenzado un proyecto que planificamos juntos. La edición de un libro en el que el aportaba sus letras y yo mis dibujos. Pero como casi todos los proyectos de este tipo quedó en un “ya lo haremos”, hay tiempo. Y ahora…. no hay tiempo.

Me quedo sin palabras, lo que a él nunca le hubiese ocurrido, ante la perdida para siempre de este amigo.

Las letras y las artes canarias se quedan sin un gran poeta.

Esperemos que los reconocimientos a su figura no se hagan esperar.

naturaleza muerta

30 abril 2010

En el arte casi todo es naturaleza muerta a excepción, claro está, de lo que comúnmente se denomina “naturaleza muerta”.

Una perdiz tiesa, una cesta de mimbre, medio kilo de naranjas, cuarto y mitad de limones, una jarra ajada de barro, una botella de vino medio vacía -o medio llena-, un trozo de tela blanca arrugada, y a lo peor, un espejo: NO ES en su composición llevada al lienzo una “naturaleza muerta”. Es un vulgar –o no- bodegón.

Se me ocurre hacer esta aclaración ante la más que probable adjudicación de esta denominación –naturaleza muerta- como titulo de la próxima exposición individual que recoja mis obras más recientes.

Bajo mi visión son claros ejemplos de “naturaleza muerta”: unos trozos de chapa sobre una estructura de listones de madera; Un tronco de árbol unido a un bloque de cemento macizo a través de tubillos de aceros oxidados -o no-; Un trozo de papel con manchas de barniz, grafito, acrílico, etc o simplemente un tronco de árbol abrazado a un pedazo de asfalto a través de finos alambres. Esto SI ES “naturaleza muerta”.

Cincuenta y dos

16 diciembre 2009

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Hoy es tu cumpleaños pero no cumplirás tus 52.

Hoy no soplaras más velas.

Hoy volveré a llorar tu ausencia.

Hoy escucharé de nuevo tus notas y tus letras.

Hoy el sitio de mi recreo estará, como siempre, en ti.

Hoy la calle y mi sonrisa se tornarán frías al recordarte.

Hoy te echare de menos, y ayer, y mañana.

Hoy hablaré de ti.

Hoy y siempre volveré a escucharte.

Mucha open mind

6 diciembre 2009

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Me inspira este texto la reciente visita a la exposición “Vibración Muda” de Eduardo CHILLIDA en la fundación Cristino de Vera1 . Concretamente una conversación que se originó ante una de sus obras (Gravitación, 1987 –papel, hilos-). Dos de las señoras que participaban en dicho diálogo, expresaban su incapacidad para comprender la obra del artista donostiarra, mientras, una tercera intentaba infructuosamente explicarles, sin mucho fundamento ni rigor, el significado gravitatorio y “levitatorio” de la obra contemplada.

Uno que ha sufrido en sus propias carnes –desde los dos lados de la mesa- la incomprensión de una obra expuesta, asume sin rechistar la conversación furtivamente captada, aunque se rebela ante la posibilidad de que dicha incomprensión sea culpa exclusivamente del artista.

El hecho de entrar por la puerta de cualquier museo, galería de arte, o cualquier espacio expositivo, debería suponer la predisposición del espectador a captar la esencia de lo que se observa, sin limites ni condiciones. Lo que mi amigo, el poeta Xesús Cameselle Ben, resume aplicando su afamada expresión: “mucha open mind doñitas”.

Y es que el arte es un dialogo. El artista expone su visión perceptiva de lo más complejo o cotidiano; ya sea a través del hiperrealismo más extremo o del abstracto menos equilibrado, y lo plasma en su lenguaje. Mientras, el espectador, que recibe a través de sus sentidos el mensaje expresado, con el que, por supuesto, podrá estar de acuerdo o no. Pero no caigamos en la vana conclusión sin razonamiento alguno: que lo expuesto es una necedad. Es cuestión de percepción (¿o de cultura?). ¿No sería absurdo criticar a al músico por no saber leer nosotros su partitura?.

La obra del GENIO Chillida, universal, por su extensión y por su reconocimiento, podrá resultar incomprensible a los ojos del espectador mas curtido en mil batallas plásticas, pero no adjudiquemos dicha incomprensión a la obra del artista y menos aun en este caso.

Dejo en paz ya a las señoras añadiendo que no recorrieron ni un veinte por ciento de la muestra, por lo que tampoco se puede decir que le hayan dado muchas oportunidades a su (in)capacidad de comprensión.

Con respecto a la exposición, sólo lamentar el número de obras expuestas: dieciséis. Que me supuso un “chasco” como espectador. Creo que tanto el maestro Chillida como la fundación Cristino de Vera merecían una muestra más amplia.

Por último, ante la cuestión: Tindaya2 si, Tindaya no, por mi parte: TINDAYA SI

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(1)   Fundación Cristino de Vera. C/ San Agustín, 18, San Cristóbal de La Laguna, Tenerife.

(2)   Más sobre el proyecto Tindaya en: http://www.museochillidaleku.com

+ tiempo

1 diciembre 2009

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A veces no escribo y, lo que es peor, a veces no pinto.

Mis palabras quedan ancladas al día en que las pensé. Y ahí quedaron, sin forma, sin frase.

Y tengo un millón de obras que pintar. Y va pasando el tiempo. Y es que el tiempo pasa.

A veces me castigo pensando cuanto tiempo hace de aquello (abstracto) que me ocurrió. Y me flagelo al descubrir que hace mucho tiempo, y que sigo igual: ignorando el tiempo.

Y este puñetero ahora, se marcha como siempre sin disfrutar.

Nuestra vida es el capitulo más corto de la serie más larga: el tiempo universal.

Y es que mi millón de cuadros necesitan tiempo para pintar. Los lienzos, pinturas o lápices venderlos con tiempo. Como un suplemento dominical. Toma tu periódico y el regalo. Pues toma tu lienzo, pinturas o pinceles y el suplemento de 20 horas para que puedas pintar. Pero claro, que no me lo resten de mi fecha final.

A los impíos nos preocupa más el tiempo, porque sabemos que después del fin terrenal, no hay nada más. Bueno, solo el tiempo que le quede a los demás.

Me preocupa mi millón de cuadros. Me preocupa el millón de ideas que no puedo modelar. Mis ideas que quedaron en la ducha y que se fueron con el jabón, las del camino al trabajo que se quedaron en semáforo que tornó a verde. Las del bar que, entre copas, me bebí.

Y ahora, con esto, no voy a perder más el tiempo.

Lírica de barrio

23 julio 2009

DSCN2927

Una vieja que tira de un carro cuando salgo del portal.

Una furgoneta azul que da una vuelta.

Dos quinquis que descargan un mueble del carrefur.

Dos hermanas que pasean indiferentes su exactas narices.

Un padre con periódico pasea a su hija con chupete.

Un cobrador que mira de reojo en cada esquina por la que cruza.

La furgoneta azul que da otra vuelta.

La cartera que pasa con su carro y su bolígrafo para certificados.

Un viejo que se para en la esquina para tomar aliento.

Una rubia de bote que se pasea marcando… el paso.

El electricista que se pierde en el culo de la rubia (de bote).

El viejo que coge carrerilla y sigue su camino.

Un señor de corbata que sube con un sobre en la mano.

La furgoneta azul que vuelve a pasar.

Una viejecita que pasea su perro y su bastón.

Dos obreros que hablan de Obama sentados en el chaflán.

La empleada de la frutería que se despide con un beso,

el novio que va a la playa porque no hay curro en la construcción.

Una niña que espera a alguien.

El frutero que llega tarde porque estaba viendo “el tour”.

La furgoneta azul que aparca en el paso de peatones.

Una vecina que entra al kiosco, a pasar la tarde.

Un coche de policía que busca sospechosos.

La vieja del carro que vuelve de la frutería.

La policía que multa a la furgoneta azul.

Un artista que grita: “esa foto es mía”.

Larga vida al rey!

21 julio 2009

michael jackson

Michael Jackson llevó seguro, una de las vidas más difíciles de vivir, la del éxito prematuro.

Cuando era solo un chiquillo ya era conocido mundialmente. De joven era millonario, después: multimillonario, querido, odiado, héroe, villano y todo lo que le quisieron colocar. Nunca indiferente.

Imagino su vida como una pesadilla. Su fortuna, si la hubo, le hizo absolutamente infeliz.

El mundo vivía fascinado por sus casas, sus coches, sus otras casas y sus otros coches. Yo viví “pendiente” de sus miserias, parecían más fascinantes que sus mansiones o su Ferrari. Un hombre negro que quiso ser blanco, esto puede resumir la distorsión que sufría el pobre Jackson.

Michael, como la mayor parte de los genios, era un hombre profundamente atormentado, triste, infeliz…

La vida -que ya de por si es absurda- le jugó una mala pasada. En realidad le jugó muchas malas pasadas.

Y ahora llegan los que vienen detrás. Dispongámonos a ver como se crea “Michael Jackson Park Life” para que sus herederos puedan vivir del cuento toda su puñetera vida. Preparémonos para levantar la montaña rusa más alta del mundo. Coloquemos en el punto más alto, bien grande, para que los jóvenes lo puedan ver –y de paso, aprender- que cuanto más se sube, mas dura es la caída.

Michael Jackson declaró que deseaba vivir 150 años. Se quedó corto, muy muy corto. La vida se le acabó a los 50, pero al mito lo sufriremos siempre. El pequeño Jackson es el último en llegar a “Mito´s Avenue”. Y su estrella brillará con especial intensidad junto a la de Elvis, Marilyn, Lennon o el mismísimo Dean.

Así es la vida… El rey ha muerto. Larga vida al rey! o a rey muerto, rey puesto, que tambien me vale.

Antonio Vega

24 mayo 2009

Martes, 12 de mayo de 2009

antonio-vega

Me ha dejado mudo, sordo y sin alma, la noticia de la muerte del que, dicen, era un chico triste y solitario.

Tu muerte apaga el rincón musical de mi corazón.

Al cerrarse para siempre tus ojos, se cierran los telones de todos los escenarios que pisaste.

Me has acompañado desde siempre y ahora me dejas solo.

Contigo se va una parte de la historia de mi vida.

Escuchando tu música he entonado decenas de mis obras. También aquel homenaje a Antonio Vega del que jamás me desharé.

Me has iluminado en los momentos bajos y me has hecho poner el pie en la tierra en los momentos más altos.

Se va un genio, una figura irreemplazable de la creación, una luz, un camino, una forma de vida, una juventud, un amigo.

Eres la pasión de mis veinte, de mis treinta, de mis cuarenta y de lo que tenga que venir.

Compañero inseparable. Prometo no cambiarte nunca por nadie.

Tu existencia llena los recuerdos de la mía. Los gritos desafinados de mi voz desarmando la armonía de tus letras arropan cualquier repaso a mi vida.

Tu muerte me deja huérfano de acordes y de letras.

Tu muerte me deja solo. Sin aliento. Sin alma.

Que alguien acompañe mi despedida con “el sitio de mi recreo” para poder colocarme cerca de ti al otro lado de la vida.

La historia de la pila

5 abril 2009

pila-2Plantarse delante de un lienzo en blanco sin ninguna idea en la cabeza es sencillamente una absurda perdida de tiempo. Si aun así, en esas condiciones, decides meterle mano al lienzo, prepárate para lo peor.

Acudir a tu estudio, al contrario de la que la mayoría cree, pocas veces supone una grata experiencia. Me he sorprendido en algunas ocasiones oyéndome decir “la pintura es mi vía de escape”. Menuda trola. No hay sensación más frustrante, ni amarga que no tener un buen día de trabajo. Y éstos son la mayoría.

Algunos llaman, a ese estado de gracia en el que tienes un día en que las cosas salen bien: inspiración. Yo diría sencillamente: “fue un buen día”, “me fue bien”, etc. Eso de la inspiración y la musa me parece sencillamente una horterada.

Hace algunos años, estando en mi estudio en un día de satisfacción notable, enfrascado en la soledad de los mil pensamientos, se me ocurrió comparar ese estado de euforia creativa con el hecho de llevar una pila cargada. Siempre la imagino colocada en la espalda, como en las muñecas. En esos momentos en que te agitas, corres, cambias de lienzo, de color, de obra, notas que las cosas salen bien, llegas incluso a pensar: es lo mejor que has hecho nunca, subes, bajas, quitas, pones… en ese momento tienes la pila a tope y sabes que tienes que aprovechar, porque aquello se acaba.

En ocasiones acudo a mi estudio sabiendo que la pila tiene algo de carga y empiezo a funcionar. A veces la carga que llevo dura horas y otras veces solo un rato. Por regla general si la pila viene bien cargada la jornada puede ser agotadora lo que supone, en la mayoría de los casos, que también resulte satisfactoria. Por el contrario si la pila va muy “tiesa” normalmente es mejor dar media vuelta y volverte a casa..

Camino

23 marzo 2009

Ver una película es, en ocasiones, como plantarte delante de una obra de arte, de hecho algunas lo son.

Debería ver más cine, pero la cosa es que no veo mucho, para que vamos a engañarnos.  Pero mira por donde, que el pasado fin de semana vi tres películas: Oscar una pasión surrealista (si tienes la oportunidad, no la veas -muy mala-), Vicky, Cristina, Barcelona (otro día, hoy no) y Camino. Desde que vi esta última el pasado viernes no he dejado de recomendársela a todo el que me quiera escuchar, que dicho sea de paso cada vez son menos.

Escribir un comentario sobre cine siendo un autentico “batata” en la materia tiene narices, pero últimamente -con esto de la crisis- he decidido hacer y decir lo que me de la gana y eme aquí en ello.

Supongo que debe ser culpa del director de la película -Javier Fesser- que el conjunto de esta obra maestra (ya lo he decidido) se nos presente de una forma tan hilada a la vez que compacta -sin fisuras-. Una historia bien contada que te engancha desde el primer minuto.

Camino, una niña que lucha por sobrevivir a una grave enfermedad y, de paso, a su primer amor es interpretada por Nerea Camacho quien nos acerca al lado mas cruel y desalmado de la vida. Una carrera contra reloj llena de tropiezos que acaba en lo más previsible: su muerte (ojo que no estropeo nada ya que el final de la película es desvelado desde el comienzo). Una madre, Gloria (Carme Elias), embelesada por la obra fundada por Escrivá de Balaguer (con su pan se lo coman) consiguió que llegara a odiarla por su reiteradas referencias y justificaciones al padre omnipotente y salvador que todo lo puede -dios-, incluido llevarse a su hija por delante. El padre de Camino, José (Mariano Venancio), clava el papel del pobre hombre, de callada y resignada paciencia, hasta las narices de las “meapiladas” de su mujer y sus constantes referencia a su dios mientras su hija se encuentra al borde de la muerte. Nuria (Manuela Vellés, impresionante actriz), es la hermana de Camino, numeraria del opus dei, te hace mantener un nudo en el estómago desde su aparición en escena hasta el desenlace final.

Una película para reflexionar sobre lo humano y, quien quiera, sobre lo divino.

¿Qué pensará el opus dei de esta historia?, bajo mi punto de vista “la obra de dios” no queda muy bien parada, seguro que algo tendrá que ver el hecho de que quede muy bien retratada.

¿Habrá realmente personas tan ciegas por la fe?, que tontería… pues claro. Mejor debería preguntar: ¿cómo puede haber alguien tan ciego de fe, o con una fe tan ciega?.

Cuestiones religiosas al margen la película es, bajo mi punto de vista, una autentica obra maestra, por cierto inspirada en hechos reales.

El truco

18 marzo 2009

vias-ferreas

Al prestidigitador se le han abierto dos botones de su chaleco dejando entrever el pico de la inquieta paloma, protagonista del segundo acto del truco de hoy. Tachan!, el “mago” intenta disimular pero hasta el mas cegato y cándido de los asistente se ha coscado del maquinado fraude. ¿Y ahora qué?

Vaya con la preguntita… ¿y ahora qué? Hemos desvelado la engañifa de la sociedad “moderna” occidental. Esa a la que hemos estado sometidos desde ya nadie sabe cuándo -ni cuanto-.

Somos victimas de un sistema que nosotros mismos mantenemos. No se puede ser más estúpidos. No, no se puede ser tan brutalmente estúpidos. El tiempo se nos va, se nos va la vida en el día a día de la nada y el absurdo.

Nacemos, crecemos, consumimos, nos reproducimos, les enseñamos a consumir y morimos. Nunca una palabra albergo tantos matices. Consumir consiste en  tragar con todo lo que el sistema nos ha impuesto. Ridiculizando al que se sale de la vía férrea, ¿o de la férrea vía?.

Admiramos en silencio a aquellos que se desprenden de ataduras y encarrilan sus vidas a su mejor manera de entenderla, casi siempre en pro de la libertad de acción, mientras permanecemos confortablemente sentados en nuestros aterciopelados asientos de cualquier patio de butacas, observando sin pestañear el pico de la paloma, pero callando.

Consumimos ignorancia, miedos y limites; consumimos modas, marcas y tendencias; consumimos poderes, ventajas e  imágenes; consumimos estilos de vida y de muerte.

Si no puedes consumir no eres nadie. Consume más o no llegaras. Si no consumes no cuentes con los demás. No dejes de consumir. Sigue consumiendo, sigue, sigue, sigue…

Ser artista y saber de arte

12 marzo 2009

No es nueva la expresión: “yo me siento artista”. Partiendo de esta base, me sorprende con frecuencia la capacidad que se nos presupone a los “artistas” de conocer la vida obra y milagro de todo los ARTISTAS de ayer y hoy.

¿Quién  -de los “artistas”- no se a tropezado alguna vez con el interrogatorio del seudo intelectual de turno que te pregunta por el pintor alemán (esta nacionalidad es muy frecuente en estas cuestiones) Mark Sêgningümnën. Ah!, ¿no lo conoces?, pues es muy reputado, que raro. En este caso “que raro” es sinónimo de: “que ignorante eres”. Y él sigue preguntando y tú sigues contestando: no. Y él “que raro”.

Los que no tenemos nada mejor que hacer con nuestro tiempo libre que dedicarnos a lidiar con un lienzo -o papel- en blanco, no necesariamente tenemos que ser eruditos en arte. Conocemos lo que nos gusta y por regla general solo profundizamos en lo que nos gusta mucho.

Me viene ahora a la cabeza una conversación mantenida hace unos meses con un galerista que intentaba comprender cómo era posible que no conociese a ninguno de los cinco artistas locales -Canarias- que me acompañarían en una colectiva. Mientras se lo preguntaba, yo pensaba: como quiere que conozca a estos compatriotas contemporáneos de medio pelo -como yo-, si no se ni quien es Mark Sêgningümnën.

¿Conocen los galeristas a los mejores galeristas?, ¿no?… “que raro”.

De camino a donde?

11 marzo 2009

camino

A este paso a ninguna parte. Odio los días absurdos como el de hoy, tan lleno de trabajo “laboral” y tan falto de creatividad. Esto que escribo es lo más creativo del día, así que no es difícil imaginarse el resto. Hay una frase que siempre me induce a reflexionar: si no cambias de dirección llegaras a donde te diriges. Que sofisticada gran verdad, sin duda el camino que tomamos es el que al final nos lleva a nuestro destino. Si conocemos este realidad y no queremos bajo ningún concepto llegar a ese lugar al que nos dirigimos, ¿por qué no tomamos otra dirección?. Cobardía, falta de motivación, madurez, inmadurez, cargas sociales, cargas familiares…, son muchas las razones posibles y siempre vuelvo a la misma: temor, miedo, pánico, en definitiva: cobardía. No hay que llevarse las manos a la cabeza, hay que asumir lo que somos, y somos unos cobardes. Si no te gusta tu vida, si crees que lo que haces no vale la pena, si quieres vivir otra vida… ¿qué haces en esa dirección?, gira y cuanto antes mejor. Mañana seguro que te arrepentirás de no haberlo hecho. Si una cosa temo del futuro es que, cuando esté sentado en el, sopesando el pasado, pueda llegar a pensar: pude haberlo hecho y no lo hice, eso me mataría. No quiero morir de eso.

Ser “muy bueno” en algo

10 marzo 2009

Soy de la opinión, y los que me conocen bien saben que utilizo esta máxima con frecuencia, de que cada persona es “muy buena” en algo. De hecho, estoy convencido de que no hay ni una sola persona en este mundo que no sea “muy bueno” en algo. En lo que sea: pintando -vaya por delante- , cocinando, cosiendo, esculpiendo, sirviendo, mintiendo…

Yo, en este punto de mi vida, me siento por encima de todo artista. A veces pienso ¿será “eso” en lo que yo soy “bueno”?. No soy de los que digo con frecuencia: que opinen los demás, pero esta vez, apoyándome en la modestia lo haré.

Yendo un poco más lejos en la reflexión, ¿nuestra vocación o “afición” a alguna actividad profesional, deportiva o de ocio será “eso” en lo que somos muy buenos?. No creo que ambos conceptos tengan que ir necesariamente de la mano. El mejor cocinero pude a su vez no ser cocinero vocacional, de hecho puede sentir que su afición por la numismática está por encima de todo. Pude ser, ¿no?.